Mientras los ojos de todo el universo financiero estaban puesto en Grecia, muy lejos del país mediterráneo se estaba cociendo otra crisis financiera de cierta magnitud. Ni más ni menos que el default de la deuda de Puerto Rico, incapaz de hacer frente a los créditos de las eléctricas municipales. Una bancarrota que pilla a Abertiscon una inversión de más de 1.000 millones.