El AVE a La Meca se ha convertido definitivamente en una historia agridulce para la 'marca España', donde nada es verdad ni es mentira sino que todo depende del color del cristal con que se mira.
La estación del AVE de la localidad alicantina de Villena, inaugurada en 2013, costó 11,5 millones de euros. La de Requena-Utiel, a 70 kilómetros de Valencia y abierta en 2010, 12,4 millones de euros. Ambas se construyeron específicamente para la red de alta velocidad española, en la que se han invertido 47.000 millones de euros en las últimas dos décadas.
El consejero delegado del consorcio de empresas adjudicatarias del AVE entre La Meca y Medina, Santiago Ruiz, ha presentado su renuncia al cargo, según han indicado a Efe fuentes cercanas a OHL, una de las empresas que forman parte del mismo.
En principio, se espera que Santiago Ruiz siga en el cargo hasta que se designe a su sustituto, apuntan las mismas fuentes, que subrayan que las obras del denominado “AVE del desierto” van muy bien.
El consejero delegado del OHL, Josep Piqué, ya formuló en su día discrepancias con la gestión del actual consejero delegado del consorcio, y avanzó que así lo habían manifestado movidos en defensa de los intereses de sus accionistas.
Tras meses de tensiones y contratiempos, el consorcio que construye el AVE del Desierto Medina-La Meca, liderado por España, recibió este martes una buena noticia: Arabia Saudí ha aceptado una moratoria de 14 meses en su entrada en servicio, que se demora hasta la primavera de 2018. El anuncio lo hizo la ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor, quien informó también del compromiso de solventar “lo antes posible” pagos pendientes por más de 200 millones.
Harto ya de estar harto ya se cansó. Santiago Ruiz, consejero delegado del consorcio Al Shoula que desarrolla el AVE a La Meca, presentó hace más de un mes su dimisión irrevocable de un cargo al que llegó con el respaldo explícito de la ministra de Fomento, Ana Pastor, y en el que no ha durado ni año y medio.
A falta de menos de un año para que entre en funcionamiento la primera línea del AVE entre las ciudades saudíes de La Meca y Medina,las empresas españolas que forman parte del consorcio que se adjudicó el proyecto de 6.700 millones de euros empiezan a temblar.
El presidente de Renfe, Pablo Vázquez, ha dejado claro a las diferentes y no del todo bien avenidas empresas españolas encargadas del emblemático AVE a La Meca que la fase de operación y mantenimiento del servicio es competencia global de todo el grupo, por lo que será preciso asumir los gastos de manera solidaria con independencia de la responsabilidad parcial que cada compañía asume en la etapa inicial de construcción del proyecto.
Demoledora crítica a España por la política de infraestructuras. La Comisión Europea carga contra el modelo de concesiones de autopistas, que lleva al Estado a asumir el grueso de las pérdidas si las cosas salen mal. Y reprocha además el exceso inversor en trenes de alta velocidad, dentro del examen del rescate español que se hará público esta semana: “Hay riesgo de que las nuevas líneas [de AVE] no generen suficientes ingresos” y de seguir construyendo autopistas “en áreas de poco tráfico”.
El presidente del Tribunal de Cuentas, Ramón Álvarez de Miranda, ha advertido este lunes al Parlamento de que los 28.396 millones de euros que aún hace falta invertir para completar la red ferroviaria de alta velocidad conllevaría, en función del modelo actual de financiación, un nivel de endeudamiento que pondría en riesgo la sostenibilidad económica de Adif Alta Velocidad.
Desde el inicio, el tren de alta velociad (AVE) ha tenido políticamente vocación y objetivos europeos. En una primera fase la meta era acabar con la ínsula ferroviaria ibérica, mediante la homologación de nuestras nuevas infraestructuras ferroviarias y una mayor integración con la red de trenes transeuropeos. Y, después, acelerar su convergencia, gracias al Tratado de Maastricht y la duplicación de las solidarias ayudas europeas.