La dirección de Renfe ha abierto de par en par el plan estratégico 2018-2023-2028 para adaptar la marcha de la compañía a un entorno en ebullición una vez superados los efectos de la pandemia del Covid-19 sobre el transporte. Se busca la recuperación del beneficio plantando cara a inflación que deriva de la guerra de Ucrania. Preocupan los costes energéticos y cómo participar junto a Adif en la gestión de la electricidad de tracción. También urge el crecimiento en Europa.