Primer caso. A la abogada valenciana Antonia Magdaleno la conocían en el sector como la "dama concursal". Fue una de las administradoras concursales estrella en el escenario inédito que se abrió en España tras la crisis financiera de 2008. Aquel año fue nombrada, junto a la firma KPMG y Bankinter, una de las tres administradoras del concurso de acreedores que presentó la inmobiliaria Martinsa Fadesa, el mayor de la historia de España hasta aquel momento. Durante los siguientes años siguió acaparando concursos.
Un tribunal de la ciudad francesa de Orleans ha admitido la solicitud del fabricante de vidrio Duralex de declararse en quiebra ante la situación excepcional generada en su negocio por el impacto de la pandemia y de las medidas adoptadas para controlar su expansión.
Según informa el medio local francés 'La République du Centre', la empresa espera aprovechar esta situación para seguir buscando un comprador o para renegociar con las empresas que se habían interesado pero que habían cesado las conversaciones cuando comenzó la pandemia.
Coemac ha solicitado el concurso volutario de acreedores al no contar con liquidez para hacer frente a las reclamaciones aún pendientes por la fabricación de fibrocemento con amianto, pese a que se trata de una actividad que el grupo abandonó hace casi veinte años, según informó la empresa de la familia Serratosa.
La firma que canaliza lo que queda de lo que en su día fue el grupo de materiales de construcción Uralia, se ve abocado al concurso al complicarse la venta del último negocio que aún tiene, el de fabricación de tuberías.
La empresa insiste en que las pérdidas de la actividad de mecanizado de Alfa Precision Casting son «inadmisibles» y centra sus esfuerzos en el negocio aeronáutico. Argumenta que la huelga indefinida supone la puntilla al negocio por la huida de clientes
No va más. Después de un mes en concurso de acreedores y con una deuda con entidades bancarias, proveedores y trabajadores practicamente inasumible y que ronda los 30 millones de euros, la dirección de Muebles Xey comunicó ayer al comité de empresa el cierre inminente de la empresa. «Nos han dicho que sin una inyección de capital urgente no pueden hancer nada», afirmaron a fuentes del comité tras la reunión celebrada en la planta zumaiarra.