n el entorno global prepandemia, los problemas de crecimiento e insuficiencia de inversión, en un marco de reducidas inflaciones y menores tipos de interés, habían reactualizado las recomendaciones keynesianas para impulsar planes de estímulo desde el sector público. Ese diagnóstico, al que puso nombre Larry Summer como estancamiento secular, había preparado el debate global de las ideas para lo que habría de venir finalmente tras el impacto del coronovirus.