El incierto panorama económico de la crisis de la COVID-19 está llevando a las empresas, sobre todo a las pymes, a plantearse importantes recortes que seguramente afectarán a su capital humano. Por ello, no debemos olvidar lo aprendido de las decisiones adoptadas para encarar la crisis económica de 2009.
Muchos de los problemas a los que se enfrenta la sociedad española en esta nueva coyuntura tienen su origen en las malas decisiones estratégicas tomadas en el pasado, sobre todo las vinculadas a los recortes de personal en distintos ámbitos económicos.
Las empresas vascas se encuentran entre las que menos piensan despedir en los próximos meses en todo el Estado español. Solo un 3,5% de las empresas vascas encuestadas, en un sondeo realizado por Confebask, cree que tendrán que reducir algo su plantilla, frente al 6 % de la media española. Este dato se desprende de la comparación entre la encuesta realizada por la patronal vasca en torno a cerca de 1.000 empresas y a la desarrollada en las mismas fechas (enero-abril 2018) por Educa2020, GAD3 y la Fundación AXA en torno a 2.500 empresas de todas las comunidades autónomas.
El centro tecnológico IK4-Tekniker, con sede en Eibar y presencia institucional, ha sido condenado por el juzgado de lo social número 1 de la citada localidad guipuzcoana a pagar 101.046 euros a una empleada porque el mal ambiente en el trabajo le provocó serios problemas de salud. V.S.C.