Los países están perdiendo un total de más de 358.000 millones de euros en impuestos no recaudados cada año debido al abuso de las rebajas a las contribuciones empresariales y a la evasión de impuestos privados. Según la organización Tax Justice, lo que dejan de ingresar los países es el equivalente a casi 34 millones de salarios anuales de enfermeras, o el salario anual de una enfermera cada segundo.
Puede sonar a dos rodajas de pan con una loncha de queso para engañar el hambre una mañana cualquiera, pero el sándwich holandés es en realidad la fórmula más usada para evadir impuestos corporativos en Europa y más allá. Se estima que el sistema holandés le cuesta al resto del mundo un mínimo de 22.000 millones de euros anuales en ingresos fiscales evadidos. Países Bajos es un puente clave para muchas empresas en su estrategia de maximización de ganancias, un clima que le ha ganado la reputación de “paraíso fiscal” al país. La pregunta es: ¿realmente lo es?
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, lo denunciaba este domingo en una entrevista en el Süddeutsche Zeitung: "Mire el ejemplo de Holanda, cuyo dumping fiscal atrae a miles de multinacionales, que trasladan allí sus sedes, y obtienen un flujo de ingresos fiscales sustraídos de otros socios de la Unión Europea: 9.000 millones de euros cada año, según un análisis de Tax Justice Network".
Las grandes empresas americanas acumulan casi 1,9 billones de dólares de caja, de los que el 70% está en el exterior. Sus accionistas se beneficiarán de una próxima repatriación de fondos.