Desde hace algunos años que ya se viene hablando de lo oxidado y lo inalcanzable que resulta hoy en día aquel American Dream que sustentó el auge del capitalismo en su vertiente más popular, y que ha traído consigo los elevados niveles de bienestar alcanzados actualmente por nuestras socioeconomías (con permiso del traumático paso atrás infligido por la Gran Recesión).
Hace 20 años, los habitantes de Baleares eran los terceros más ricos de España, solo por detrás de madrileños y navarros. Las islas recibían casi 10 millones de turistas, una cifra en aumentó desde principios de los noventa. Pero a partir del año 2000, la renta per cápita empezó a descender con respecto de la española: en 2001, Baleares ocupaba la quinta posición; en 2007, la sexta, y ahora es la séptima. La superan Aragón, Cataluña, Madrid, Navarra, el País Vasco y La Rioja.
Tras seis años consecutivos de crisis, la economía española ha encaminado una recuperación inédita por la velocidad del crecimiento y por la diferencia frente a sus principales vecinos europeos. El PIB ha avanzado un 3,2% anual en 2015 y en 2016 y en esos dos ejercicios se han creado 958.000 puestos de trabajo (495.000 en 2015 y 463.000 en 2016), mientras que la tasa de desempleo ha retrocedido cinco puntos, desde el 23,7% al 18,63% de la población activa.