Transcurridos más de tres años desde que Fagor Electrodomésticos se declarara en concurso de acreedores y dejado atrás el revuelo mediático que rodeó a la quiebra de la cooperativa, en las instalaciones de Edesa se vuelve a respirar cierta tranquilidad. Es una calma condicionada por la nueva situación que vive la fábrica bajo el paraguas de la firma catalana CNA, que puso en marcha la planta al ralentí en marzo de 2015 con la intención de llevar poco después la producción de termos a Gipuzkoa.