La explotación laboral ha provocado el cierre de un laboratorio y la disolución del grupo de investigación de Oncología Traslacional de la Universidad del País Vasco (UPV). Antonio García Blesa, un investigador postdoctoral en Inmunología, denunció en su día las malas condiciones laborales que le imponía la responsable del grupo, como obligarle a realizar jornadas de "hasta 12 y 13 horas diarias". García Blesa estaba contratado a tiempo parcial por la UPV con un 70% de dedicación proporcional a una semana laboral de 35 horas.
La Universidad del País Vasco se sitúa en el puesto 39 de las 48 instituciones académicas públicas sometidas a examen. El informe U-Ranking elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones económicas (IVIE) mide los resultados que obtiene cada universidad pero ponderado por su tamaño, número de alumnos, profesores, instalaciones y recursos económicos. Las más eficientes son Pompeu Fabra, Autónoma y Politécnica -las tres de Barcelona-; la Autónoma y Carlos III de Madrid; y la Politécnica de Valencia.