Se trata de la primera demanda de un socio a un bufete de abogados por un conflicto laboral, lo que puede sentar un precedente diez años más tarde de la 'laboralización' de los abogados no socios.
A pesar de los leves incrementos de facturación en los últimos ejercicios, las firmas están consiguiendo beneficios gracias a la reducción de gastos en personal, oficinas y servicios generales durante la crisis.