Kiro Robotics desarrolla un robot dosificador de quimioterapia.
La villa cerrajera se cambia el buzo azul por la bata blanca. Innovadoras actividades de tecnología punta descollan sobre un tejido industrial venido a menos. Un buen ejemplo de esta evolución lo constituye Kiro Robotics, una firma con sede en el Polo Garaia dedicada a desarrollar maquinaria para el sector farmacéutico. Esta empresa aúna ingeniería y farmacia para fabricar un robot que dosifica los tratamientos de quimioterapia de forma personalizada y con precisión milimétrica. Y ahorra al personal hospitalario el riesgo de manipular estas sustancias tóxicas.
El primer robot bautizado Kiro Oncology realiza de forma automática la preparación de las dosis de quimioterapia, y opera desde noviembre de 2013 en el Onkologikoa de Donostia. El centro oncológico donostiarra cuenta con este robot gracias a la estrecha colaboración que ha tenido en el diseño del primer prototipo. El siguiente solicitante en la lista de pedidos es el hospital Clínic de Barcelona, con lo que se pone ya en marcha la fabricación seriada del producto.
El Kiro Oncology es un dechado de tecnología punta que incorpora «hasta 5 patentes actualmente en tramitación» indicaba Naiara Tellería. Esta arrasatearra es doctora en farmacia, posee un máster por la Nottingham University y es la directora de negocio de esta empresa tecnológica cuyo primer y por ahora único producto en el catálogo es este robot dosificador de quimioterapia.
Kiro Robotics se fundó en 2011 nació en el seno del centro tecnológico Koniker, de Aretxabaleta, auspiciada por Mondragon Health y participada por tres cooperativas de la Corporación (Assembly, Aurrenak, y Loramendi).
Mondragón Health es la unidad de la Corporación dedicada a impulsar negocios y servicios en el sector de la salud.
Fue gracias a un equipo interdisciplinar de farmacéuticos e ingenieros como se tendieron los puentes para adecuar el robot Kiro Oncology a las necesidades y requisitos del personal hospitalario.
Este no es el primer robot de dosificación de quimioterapia que existe en el mundo, pero Kiro ha desarrollado un sistema mejorado y mucho más sofisticado en el que incorpora abundante conocimiento tecnológico. Hoy por hoy Kiro Robotics compite en el mercado global con otras 2 firmas italianas, una canadiense, una estadounidense y una holandesa. Son por tanto la única empresa en Euskadi y en el Estado que construye robots farmacéuticos tan avanzados como el Kiro Oncology.
Inversión amortizable
Pese al elevado precio de esta tecnología, la carestía de los tratamientos de quimioterapia que dispensa y el volumen de trabajo que realiza -entre 20.000 y 30.000 dosis al año- hacen que se trate de «una inversión amortizable para hospitales grandes tanto públicos como privados» en palabras de Telleria.
Obviamente, la clientela de esta máquina se reduce a la administración sanitaria pública y a grandes hospitales.
Además del Clínic de Barcelona, Kiro Robotics tiene previstas dos instalaciones más para su Kiro Oncology. Una para el hospital del Instituto Catalán de Salud Vall d´Hebrón, y otro probablemente para el Servicio Vasco de Salud Osakidetza.
Las previsiones que baraja la empresa contemplan dar el salto a Europa con la venta de sendos robots oncológicos en Alemania, Francia y un país Escandinavo.
La exportación al mercado internacional es sin duda el principal objetivo de esta empresa, y el propósito último es conseguir vender el robot Kiro Oncology en Estados Unidos. No en vano el inglés es el único idioma que esta firma emplea en sus comunicaciones exteriores, como son los folletos comerciales o la página web de Internet.
Fuente: ELDIARIOVASCO,com
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