EL PODER DE LA INTERCOOPERACIÓN EN EL EMPRENDIMIENTO

  La intercooperación como estrategia de generación de nuevas empresas no constituye un fenómeno exclusivo de la experiencia cooperativa de MONDRAGON. De hecho, los beneficios del emprendimiento en cooperación han sido abundantemente documentados en la bibliografía del género.

  En efecto, numerosas evidencias empíricas dan soporte al argumento de que iniciativas fundadas por equipos rinden más que las creadas por individuos aislados. Así, Eisenhardt y Schoonhoven (1995) examinaron 98 empresas de semiconductores creadas en los Estados Unidos entre 1978 y 1985, concluyendo que el tamaño del equipo emprendedor reduce la tasa de fracaso de la empresa.

  Por su parte, Gestead (1995) examinó los factores que predicen la supervivencia en un elenco de 227 empresas de alta tecnología en el Reino Unido y concluyó que aquellas empresas que tenían más de un socio accionista presentaban tasas de supervivencia más elevadas que sus congéneres con un accionista único.

  Adicionalmente, Klepper (201) estudió el fenómeno de las empreras spin-off y concluyó que las empresas creadas por un grupo de emprendedores presentaban una mayor probabilidad de supervivencia que las empresas establecidas por un único fundador.

  Complementariamente, las empresas creados por un grupo crecen más y de forma más intensa que las fundadas por emprendedores individuales. Así, Reynolds y White (1997) analizaron el crecimiento experimentado por 2.624 firmas creadas en los Estados Unidos en 1985 y concluyeron que la dimensión del equipo fundador presentaba una correlación positiva con la tasa de crecimiento experimentado por la empresa.

  De forma equivalente, un estudio elaborado por Eisenhardt y Schoonhoven (1990) sobre una base de nuevas empresas fabricantes de semiconductores concluyó que las tasas de crecimiento anual experimentado por las empresas eran mayores en aquellas iniciativas fundadas por equipos amplios de promotores.

  Finalmente, Reynolds (1993) examinó un cupo representativo de nuevas empresas de Pennsylvania en 1986 y Minnesota en 1987 y concluyó que la existencia de equipos promotores era un factor más presente en las empresas de rápido crecimiento que en sus congéneres de desarrollo más lento.


Fuente: Scoot A. Shane, A General Theory of Entrepreneurship. 2003.

 

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