EL CAPITAL RELACIONAL, UN FACTOR DE ÉXITO EN LA GENERACIÓN DE NUEVOS NEGOCIOS.

  Una vía importante mediante la cual los emprendedores tienen acceso a la información necesaria para identificar una nueva oportunidad de negocio es mediante la interacción con otras personas en el marco de sus redes sociales.   

  Varios estudios han aportado credibilidad a la hipótesis de que las redes sociales incrementan la probabilidad de que las personas descubran oportunidades de emprendimiento. Por ejemplo, Zimmer y Aldrich (1987) estudiaron las dinámicas de autoempleo en grupos étnicos de Inglaterra e identificaron que muchos propietarios captaron informaciones sobre oportunidades de emprendimiento mediante sus canales sociales. Adicionalmente, Koller (1998) contactó aleatoriamente con 82 promotores de nuevas empresas y concluyó que 46 de ellos habían recibido sugerencias de ideas de nuevos negocios a través de compañeros de trabajo, familiares y otros contactos sociales.

  En el curso de otra investigación, Honing y Davidsson (2000) compararon una muestra aleatoria de 452 ciudadanos suecos que estaban implicados en procesos de lanzamiento de nuevos negocios con otra muestra de control compuesta por 608 ciudadanos suecos que no estaban implicados en tales procesos y se evidenció que los primeros tenían más lazos familiares y vecinales con personas autoempleadas.

 Varias investigaciones han puesto en evidencia la trascendencia de los lazos sociales en la explotación de las oportunidades de negocio: Así, Denison et al. (1994) concluyeron que el número de personas integradas en la red social de una persona predecía positivamente que se trataba de un emprendedor tratando de gestar un nuevo negocio.

  Aldrich et al. (1987) realizaron el seguimiento durante nueve meses de 165 emprendedores reales y potenciales: Encontraron que las personas con más contactos con miembros de su red presentaban una mayor probabilidad de crear una nueva empresa.

  Por otro lado, la intensidad de las relaciones sociales tiende a mejorar el rendimiento de las nuevas iniciativas de negocio: Aldrich, Rosen y Woodward (2000) evidenciaron una correlación positiva entre el grado de interconexión de las redes sociales de los emprendedores con la rentabilidad de sus iniciativas empresariales.

  Finalmente, Hansen (1991) encontró que el tamaño de la red de información previa del fundador de la empresa, su densidad y frecuencia de información estaba positivamente correlacionada con la posterior dimensión en empleo de la compañía.


 Fuente: Scoot A. Shane, A General Theory of Entrepreneurship. 2003.

 

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