El grupo aeronáutico Alestis ha comunicado este martes por carta a sus trabajadores que presentará un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) ante la menor carga de trabajo que ha provocado el Covid-19, aunque no ha informado del número de personas afectadas.
La economía española está sufriendo gravemente los efectos del coronavirus. El cierre total de la actividad el pasado mes de abril -incluida la industria- hizo que los precios se desplomaran a niveles nunca vistos. Pero con la desescalada y la paulatina apertura de la economía, los precios industriales comienzan a recuperarse y en el indicador del INE publicado este martes se revela una subida del 1,8% en julio respecto al mes anterior.
La flexibilidad fue la habilidad que más se desarrolló en las empresas durante el confinamiento. Es lo que se desprende del barómetro Competencias clave para afrontar los nuevos retos tras el Covid-19 elaborado por Talengo. El informe mide 32 destrezas y puntúa del 1 al 5 en qué medida se ha mejorado en cada una en ellas durante este periodo.
BP has sold its petrochemicals business for $5bn (£4.1bn) to Sir Jim Ratcliffe’s Ineos, in a deal that will boost the oil company’s under-pressure balance sheet.
Ineos will pay BP a deposit of $400m, followed by $3.6bn when the deal completes and then another $1bn in three instalments by June 2021.
Lo dice un reciente informe del Banco de España que aporta tres advertencias. La primera sugiere que entre el 30% y el 32% de las empresas, prácticamente la tercera parte, tienen una alta o muy alta probabilidad de impago. La segunda, que los déficits acumulados entre abril y diciembre de este año por las empresas españolas —la muestra se refiere a unas 500.000 de todos los sectores— oscilarán entre 224.000 millones y 238.000 millones de euros.
La Real Sociedad de Fútbol, el equipo de de primera división de La Liga española, tiene nuevo estadio. Si hay un cambio evidente a primera vista, es el aspecto esterior, pero la remodelación también ha afectado al interior del Reale Arena.
Las grandes economías europeas tienen un enorme sumidero tributario en un puñado de países que prefieren la competencia fiscal a la cooperación entre socios. En 2018, el último año para el que hay cifras, las multinacionales estadounidenses declararon casi la mitad de sus beneficios obtenidos en la UE a través de sus filiales irlandesas aprovechando así sus cuantiosas ventajas impositivas, según los datos recién publicados por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés).
Bastaron unas jornadas de inmersión, que se nos antojó irreal, en el confinamiento y el dramatismo de los efectos de la pandemia para que en las redes sociales cobraran relieve dos figuras que no suelen ser protagonistas: los científicos y la industria. Los primeros para arrojar luz sobre el futuro y esperanza sobre una solución sanitaria. La segunda, por el estupor derivado de nuestra incapacidad para acceder a productos básicos de protección.
Hay cuatro tipos de innovación básicos, representados por cuatro colores. Nuestra estructura empresarial es muy buena en innovación roja (de bajo retorno y baja complejidad). Es innovación incremental. Simple mejora continua. Se trata de competir en mercados saturados (océanos rojos de la sangre de los rivales). Sobrevivir haciendo más con menos. Es innovación necesaria, pero insuficiente en el medio plazo. Según el añorado Clayton Christensen, substituir un producto por una nueva versión renovada o automatizar una línea productiva no genera crecimiento económico agregado.